EDUCACIÓN
EDUCACIÓN
En el ritmo cotidiano de la vida escolar, no siempre es fácil encontrar espacios de silencio, de oración y de encuentro con Dios. Por eso, cada iniciativa que abre una puerta a ese diálogo interior se convierte en un verdadero regalo para toda la comunidad educativa. Con este espíritu, el Colegio La Purísima y Santos Mártires de Teruel de la Red Arenales, ha puesto en marcha este curso una nueva propuesta pastoral: un encuentro quincenal de alabanza dirigido a todos los alumnos del centro, pensado para favorecer un encuentro personal con Jesucristo.
Lejos de ser una actividad puntual, esta iniciativa quiere consolidarse como un hito estable en la vida del colegio, un tiempo reservado para detenerse, escuchar, cantar, orar y volver a colocar a Cristo en el centro de la vida personal y comunitaria.
Autoría: Inma de Juan
24 de febrero de 2026
5 min de lectura

La propuesta nace del deseo de seguir profundizando en la identidad cristiana del colegio y de ofrecer a los alumnos momentos concretos para vivir la fe de manera sencilla, cercana y participativa. En un contexto educativo marcado por horarios, clases y tareas, estos encuentros quieren ser un oasis espiritual: un espacio donde el corazón pueda respirar y abrirse a Dios.
A través de la música, la oración y breves momentos de reflexión, se invita a cada alumno a mirar hacia dentro, a reconocer la presencia del Señor en su vida y a fortalecer su relación personal con Él. No se trata solo de aprender cosas sobre Dios, sino de aprender a estar con Dios, de descubrir que la fe cristiana es una relación viva que se cultiva y se cuida.
La alabanza tiene una fuerza especial: une la palabra, la música y la emoción, y permite que la oración brote no solo de la mente, sino también del corazón. En estos encuentros quincenales, la música se convierte en un puente hacia la oración, en una ayuda para que los alumnos puedan expresarse ante Dios con sencillez, alegría y confianza.
La experiencia está pensada para ser accesible a todos, respetando los ritmos de cada uno y creando un clima donde nadie se sienta extraño, sino invitado. Poco a poco, estos momentos van educando también la interioridad, el silencio, la escucha y la capacidad de ponerse en presencia del Señor en medio de la vida ordinaria.
Uno de los rasgos más significativos de esta iniciativa es su clara dimensión ecuménica. En estos encuentros de alabanza participan activamente numerosas familias pentecostales que forman parte de la comunidad educativa y que han acogido la propuesta con entusiasmo y generosidad.
Estos hermanos en la fe se han ofrecido a animar los encuentros con su música y su canto, contribuyendo a crear un clima de oración vivo, alegre y profundamente centrado en Cristo. Su presencia no es solo un apoyo práctico: es, sobre todo, un signo visible de comunión entre cristianos, unidos en lo esencial.
En un tiempo en el que a menudo las diferencias parecen pesar más que lo que une, esta experiencia vivida en el seno del colegio se convierte en un auténtico gesto de ecumenismo vivido, sencillo y concreto: cristianos de distintas tradiciones, orando juntos, alabando juntos y poniendo juntos a Jesucristo en el centro.
Para los alumnos, este testimonio tiene además un enorme valor educativo. Descubren que la fe cristiana no es motivo de división, sino llamada a la unidad, y que es posible caminar juntos, respetando las diferencias, cuando lo esencial —el amor a Cristo y el deseo de anunciarle— ocupa el primer lugar.
Desde el colegio confían en que este encuentro quincenal con el Señor, vivido además en este clima de comunión entre cristianos, vaya dando abundantes frutos espirituales en la vida de los alumnos, de las familias y de los docentes: mayor hondura interior, más sentido de fraternidad y un compromiso cristiano más coherente en lo pequeño y en lo cotidiano.
La oración compartida, la alabanza y el silencio ante Dios no son un paréntesis desconectado de la realidad, sino una fuente de la que brota una manera nueva de mirar, de relacionarse y de vivir también la unidad entre los que creemos en Cristo.
Con iniciativas como esta, el Colegio La Purísima y Santos Mártires sigue apostando por una educación que no se limita a transmitir conocimientos, sino que acompaña a las personas en su camino interior. Un camino que, para los cristianos, tiene un nombre y un rostro: Jesucristo.
Estos encuentros quincenales de alabanza quieren ser, sencillamente, eso: una cita con el Señor en medio de la vida escolar, una oportunidad para recordar que Él está presente, que sale a nuestro encuentro y que nos invita, una y otra vez, a confiar, a abrirle el corazón y a caminar con Él… juntos.
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