EDUCACIÓN
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En el cumpleaños del Papa, volvemos a sus palabras en España para comenzar el curso con esperanza, cuidar a las personas y hacer de nuestros colegios lugares donde la fe se convierta en vida.
Hoy, 14 de septiembre, León XIV cumple 71 años. Celebramos su vida, damos gracias por su entrega y rezamos por él. Y, con el curso recién estrenado, queremos volver a lo que nos dejó durante su visita a España.
Aquellos días de junio nos ayudaron a reconocernos como parte de una familia grande. Ahora regresamos a las aulas, las reuniones, las catequesis y las conversaciones de cada día. Ahí tenemos la oportunidad de dar continuidad a lo vivido.
¿Qué palabras queremos llevar con nosotros? Estas diez invitaciones pueden ayudarnos a empezar.
Autoría: Inma de Juan
14 de septiembre de 2026
5 min de lectura

En el Congreso, León XIV recordó que la dignidad humana pertenece a cada persona por el hecho de existir. Ningún resultado, capacidad o circunstancia puede concedérsela ni arrebatársela.
Al comenzar el curso, podemos renovar nuestra manera de mirar: aprender pronto los nombres, conocer las historias y evitar que una dificultad se convierta en una etiqueta. Que cada alumno encuentre algún adulto que le haga sentir: me importa quién eres.
En ese mismo encuentro, el Papa vinculó la grandeza de una sociedad con su capacidad de acompañar y proteger las vidas más frágiles.
También nuestros colegios crecen desde ese cuidado. Pensemos en quien empieza solo, en la familia que atraviesa una dificultad o en el compañero al que le faltan fuerzas. Esta semana podemos dar un paso sencillo: acercarnos, preguntar y ofrecer una ayuda concreta.

En el Movistar Arena, León XIV nos invitó a pensar en la herencia que dejamos y en los valores que cultivamos o permitimos que se marchiten.
Un curso deja conocimientos y recuerdos, pero también maneras de vivir. ¿Estamos cultivando gratitud, paciencia, valentía, capacidad de perdonar? Podemos elegir una de estas actitudes y buscar cómo hacerla visible en casa, en clase o en nuestro centro.
El Papa recordó que nuestra comunicación puede herir o sanar, dividir o despertar esperanza. Una llamada que alcanza también a lo que escribimos y compartimos en el entorno digital.
Tenemos muchas oportunidades para cuidar el lenguaje: una corrección, un mensaje a una familia, un comentario sobre alguien ausente. Antes de hablar, podemos preguntarnos si nuestras palabras ayudarán al otro a avanzar. La verdad puede decirse con respeto y con cariño.

En el Bernabéu, León XIV habló de la polifonía como imagen de la unidad en la diversidad. Nuestros dones encuentran un horizonte mayor cuando se ponen al servicio de todos.
Este curso podemos escuchar mejor a quien tiene otra sensibilidad, compartir una iniciativa y reconocer lo que otros aportan. Un colegio crece cuando cada uno encuentra su lugar y se alegra de que los demás también lo encuentren.
En ese encuentro, el Papa nos animó a que la alegría llegará a ser una disposición profunda y estable, capaz de renovar la vida compartida.
Habrá cansancio y días difíciles. Podemos sostener la alegría celebrando los pequeños avances, agradeciendo la ayuda recibida y compartiendo lo bueno que sucede. Al terminar el día, quizá baste una pregunta: ¿por qué podemos dar gracias a Dios hoy?

León XIV invitó a acoger como parte habitual de la misión a quienes descubren la fe o regresan a ella en la edad adulta.
Que nuestras propuestas tengan una puerta de entrada amable. Una invitación personal, una explicación sin dar nada por supuesto o la disponibilidad para escuchar una pregunta pueden ayudar mucho. Hay personas que necesitan saber que pueden acercarse con sus dudas y su historia.
En IFEMA, el Papa agradeció la entrega de los voluntarios y presentó la gratuidad como una levadura que hace crecer la sociedad desde dentro.
Podemos continuar aquel servicio en gestos pequeños: dedicar tiempo, ayudar sin buscar reconocimiento, hacer una tarea que facilite la vida a otro. Propongámonos cada semana algún servicio discreto. El bien también crece cuando nadie lo cuenta.

Ante los voluntarios, León XIV señaló el amor de Dios como la fuente de aquella generosidad. Su servicio era respuesta a una gracia recibida.
Para cuidar nuestra entrega necesitamos cuidar el encuentro con el Señor. Reservar un momento de oración, participar en la Eucaristía y poner ante Dios los nombres de quienes acompañamos puede renovar nuestras fuerzas. También nosotros necesitamos dejarnos querer y sostener.
Al despedirse de la comunidad diocesana, el Papa destacó la fuerza de la bondad para vencer el miedo y del amor para hacer posible la acogida.
Podemos empezar por algo tan sencillo como recibir bien a quien llega, presentarlo a otros o advertir quién se queda al margen. Que nuestros colegios, parroquias y hogares tengan rostros atentos y lugares disponibles. Que acercarse sea fácil. Que los demás encuentren en nosotros una cara sonriente, una mirada atenta y un oído que escucha con atención y cariño.

En este cumpleaños, nuestra felicitación al Papa puede convertirse en oración y en compromiso. Cada uno puede escoger una de estas invitaciones y darle forma esta misma semana.
Una llamada pendiente. Un rato de escucha. Una palabra de ánimo. Un servicio hecho con cariño. Un momento para volver a encontrarnos con Dios.
Así puede seguir creciendo lo que recibimos en junio. En la vida de nuestros colegios y en la de quienes se acerquen a ellos.
¡Feliz cumpleaños, Santo Padre! Rezamos por usted y comenzamos este curso con gratitud y esperanza.
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