Transmitir la fe es una tarea que nace en la familia, pero que hoy necesita más que nunca del acompañamiento de la escuela cristiana. En un contexto marcado por la fragilidad familiar y el debilitamiento de la práctica religiosa, la alianza entre familia, colegio y pastoral se convierte en un pilar esencial para educar en la fe, ofrecer estabilidad a los menores y ayudar también a muchos padres a redescubrir y retomar su camino cristiano.